El negocio global de la contabilidad

¡Su medición, mi crisis!

Por John HughesEl negocio global de la contabilidad, o: ¡Su medición, mi crisis!

Documento original: The global business of accounting, or: your measurement, my crisis! [22/05/2025]

Vamos a sumergirnos una vez más en el blog Inside Standard Setting de Armand Capisciolto, Chair of Canada’s Accounting Standards Board, y un artículo reciente titulado International Relationships Matter!: [¡Las relaciones intenacionales importan!]:

  • Considero que la emisión del estándar de contabilidad debe permanecer apolítica. Nuestra meta es crear estándares que respalden la toma de decisiones económicas informada – estándares que sean estables y confiables, independientemente de los cambios políticos. Los mercados de capital globales dependen de información consistente y comparable, y para asegurar eso, necesitamos trabajar juntos a través de las jurisdicciones, independientemente de las diferencias políticas.
  • Si bien sostengo la creencia de que la emisión del estándar de contabilidad debe ser apolítica, no puedo dejar de reconocer que el 2025 ha sido un año donde la política global, en ocasiones, ha hecho que la cooperación sea más desafiante. Las alianzas de larga data han sido probadas, y han surgido guerras comerciales. Esos desarrollos me dejan perplejo, especialmente dado que, en el mundo de la emisión del estándar de contabilidad, la cooperación a través de las fronteras siempre ha llevado a presentación mejorada de reportes financieros y a mejores resultados para cada jurisdicción.
  • … la colaboración internacional nunca es un juego de suma-cero. Cuando se hace de la manera correcta, todos se benefician. Yo considero firmemente que la emisión del estándar de contabilidad no es diferente a cualquier otra área de cooperación global: cuando se nutren las relaciones, todos ganan.

Las referencias allí se hacen a la emisión del estándar de contabilidad, que es el centro de atención del blog, pero también podría ser un reconocimiento tácito de que la emisión del estándar relacionado-con-la-revelación es relativamente más probable que esté “politizada” (sin duda un término flexible, pero lo usaremos). La presentación de reportes de sostenibilidad proporciona un ejemplo sombrío y actual de esto: siempre fue obvio que la administración republicana de Estados Unidos ampliamente abandonaría los anteriores esfuerzos de la SEC en esa área, y es casi tan claro que los reguladores canadienses seguirán obedientemente ese camino. Por su naturaleza, los problemas puros de contabilidad (reconocimiento, medición) parece que inherentemente sean menos fácil de ser politizados, y la naturaleza de cualquier politización que ocurra es aún más probable que sea una situación cínicamente-dependiente (recientemente recordamos que hubo una época en que los republicaron eran más partidarios que los demócratas de la adopción de los IFRS para los propósitos de la presentación de reportes en Estados Unidos, y actualmente son más agresivos en facilitar los criptoactivos y todo lo que ello conlleva, si bien tal comportamiento parece contrarrestar cualquier noción normal de “conservatismo”). El ejemplo más notable de un problema de contabilidad politizado surgió a raíz de la crisis financiera de 2008, tal y como es resumido aquí por Wikipedia:

  • Los críticos han culpado a la contabilidad del valor razonable por la crisis de las hipotecas de alto riesgo [subprime crisis], señalando que la contabilidad del valor razonable creó dificultades para la medición del valor de las posiciones de las hipotecas de alto riesgo. Afirman que la contabilidad del valor razonable contribuyó a apalancamiento excesivo usado por los bancos durante el período de auge, y llevó a una espiral descendente durante el período de recesión, forzando a los bancos a valuar los activos a precios de “liquidación”, creando una valuación mucho más baja que lo necesario de los activos de las hipotecas de alto riesgo, lo cual causó contagio y engendró el endurecimiento de los préstamos…
  • Un argumento es que la mayoría de deuda estructurada, bonos corporativos e hipotecas todavía se estaba ejecutando, pero sus precios habían caído por debajo de su valor real debido a los mercados congelados (el contagio tal y como se discute arriba). Los oponentes también señalan que la contabilidad del valor razonable menoscaba los fundamentos críticos de la presentación de reportes financieros, incluyendo verificabilidad, confiabilidad y conservatismo. Se argumenta que la contabilidad del valor razonable carece de esos tres atributos. Algunos oponentes incluso han sugerido que la contabilidad del costo histórico es más exacta argumentando que las instituciones financieras están forzadas a registrar cualquier deterioro permanente en el valor de mercado de sus activos.
  • Por otra parte, quienes proponen la contabilidad del valor razonable consideran que el valor razonable no fue la causa de la crisis. En lugar de ello, sugieren que el valor razonable solo comunicó los efectos de decisiones pobres, tales como los préstamos de hipotecas de alto riesgo. Los proponentes también consideran que la contabilidad del valor razonable proporciona a los inversionistas transparencia sobre los activos y pasivos de las compañías. Hay fundamentos empíricos que prueban que la contabilidad del valor razonable es un mejor indicador del valor que el costo histórico. Eliminar transparencia mediante el uso de la contabilidad del costo histórico puede hacer que las cosas empeoren. Es posible que el mercado reaccione más extremamente si no se revelan el valor razonable o los precios de mercado actuales. No hay evidencia empírica de que el uso de la contabilidad de costo histórico calmará a los inversionistas.
  • Los proponentes argumentan que la contabilidad del valor razonable proporciona una medición clara del valor subyacente de los activos. Señalan que la crisis de las hipotecas de alto riesgo no fue causada por la contabilidad, sino por la mala operación de firmas e inversionistas, y algunas veces mediante fraude. Es injusto culpar a la contabilidad del valor razonable que simplemente es un reflejo del problema real.

Por ahora, ese debate está en segundo plano, pero no es difícil imaginar variaciones en situaciones futuras donde la volatilidad de la medición puede ser caracterizada más como enfermedad que como diagnóstico; de igual manera uno puede imaginar algo como la contabilidad de la plusvalía que sea demonizada (¡Que vuelvan las apuestas!, o en cualquier otra área en la cual la naturaleza de las cantidades en el balance general requiera un pequeño compromiso conceptual. Capisciolto seguramente está en lo correcto acerca de la importancia de nutrir las relaciones internacionales; afortunadamente para la causa de la emisión del estándar internacional, por ahora parece que se está resistiendo a la mentalidad política que tiende a ver tales relaciones como inherentemente explotadoras…

Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.

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