
Por John Hughes – Boletín ISSB: ¡ESG es una porquería, y siempre lo ha sido!
Documento original: ISSB bulletin: ESG sucks, and it always has! [23-02-2026]
En el sitio web Forbes.com, Ioannis Ioannou, profesor asociado de Estrategia y Emprendimiento de la London Business School, presentó una valoración reflexiva y equilibrada del estado actual de ESG. Estos son algunos extractos:
- ESG puede haberse vuelto popular, pero popularidad no es lo mismo que convicción. algunas firmas han adoptado el lenguaje porque estaba de moda, porque el capital estaba fluyendo, o porque proporcionó cobertura durante una crisis de reputación. Ahora que el contexto ha cambiado, están retrocediendo silenciosamente. Pero otras – que han insertado la sostenibilidad en las operaciones, el gobierno, y la estrategia – están manteniendo el curso. Para ellas, este momento no es cómodo. Pero es esclarecedor.
- Aun así, sería un error tratar esto como solamente un problema corporativo. Parte de la reacción se debe a la incapacidad de construir una legitimidad más amplia. Durante años, la conversación sobre la sostenibilidad ocurrió entre reguladores, inversionistas, y ejecutivos. Pero al hacerlo, dejaron fuera a muchos otros. Trabajadores, consumidores, propietarios de negocios pequeños – muchos sintieron que estaban mirando desde fuera. La conversación se volvió tecnocrática, llena de acrónimos y abstracción. Cero neto para el 2050, emisiones de Alcance 3, taxonomías de transición. Esos términos pueden ser esenciales, pero no inspiran. Y cuando la sostenibilidad es enmarcada como un proyecto de la élite, se vuelve fácil para los oponentes presentarla como una amenaza para los empleos, la libertad, e incluso la identidad nacional.
- También subestimamos la fortaleza y sofisticación de la contra narrativa. Los intereses por los combustibles fósiles y los operadores políticos no solo reaccionaron ante ESG – la reformularon. Como una imposición cultural. Como sabotaje económico. Como ideología política. Y mientras estaban contando esa historia – consistentemente, en voz alta, emocionalmente – nosotros estábamos hablando de manera predominante en lenguaje de cumplimiento. Hicimos muy fácil que la desinformación ocurriera. No hicimos las coaliciones que necesitábamos. Y nos demoramos mucho tiempo en responder.
Ioannou concluye: “Lo que se necesita es una recalibración más profunda. Un cambio desde ESG como un ejercicio de marca, hacia ESG como una forma de previsión estratégica. Una manera para anticipar disrupciones, manejar el riesgo de transición, y asignar recursos para la capacidad de recuperación [resiliencia] de largo plazo. Eso significa vincular la sostenibilidad, de manera más cercana y convincente, con los resultados centrales del negocio. Con innovación, eficiencia, talento, y relevancia para el mercado. También significa ser más claros sobre los intercambios. No todas las iniciativas rendirán retornos inmediatos. No toda audiencia será convencida. Pero el liderazgo bajo presión sigue siendo liderazgo”.
Este artículo ya casi tiene un año, y hay evidencia de que la recalibración a la que se refiere está en curso. Aun así, fue un poco sorprendente ver al ISSB Chair Emmanuel Faber, citado en un reciente podcast tal y como sigue:
- A quienes dicen que ESG ya pasó y que ahora se trata de geopolítica, les diría que estoy de acuerdo. Nunca nos hemos preocupado por ESG.
Señaló, “Los Estándares de la ISSB han sido creados para terminar con ESG como una sopa de letras de calificaciones, números y revelaciones que son voluntarias y no-verificables”. Durante largo tiempo eso ha sido parte del mensaje de la ISSB, excepto que las referencias a ESG últimamente se han vuelto más peyorativas de las que solían ser. La afirmación de que Faber y la ISSB “nunca han sido acerca de ESG” puede ser fácilmente desaprobada; por ejemplo, cuando fue entrevistado por el Economist en el año 2022, dijo muy claramente: “Poner el clima y otros temas de ESG en los ciclos de la planeación estratégica de las compañías es el camino a seguir”; entrevistado por Time en el año 2021, dijo: “Los colectivos de empleados están haciendo grandes preguntas acerca de ESG. Más y más, la guerra por el talento se intensifica en las compañías mas grandes. Muchos de los talentos altamente educados no quieren trabajar para esas compañías mas grandes. Más y más empleadores les están preguntando a la nueva generación qué quieren: significando ello que buscan impacto”.
Y luego, la afirmación de que “todo es geopolítica” parece, en el mejor de los casos, extraña. Él dice:
- Las compañías han dejado de mostrar todo lo bueno que hacen por el mundo y están pensando seriamente acerca de los riesgos y oportunidades que tienen, en las cadenas de valor y en los horizontes de tiempo.
- La geopolítica hace una cosa: acelera y agrava esos riesgos y oportunidades. Corta cadenas de valor y opciones estratégicas o abre otras.
Pero en el contexto de tal declaración amplia carente de significado, Faber parece estar usando “geopolítica” como sinónimo de, básicamente, todo. Presumiblemente cualquier compañía de buena reputación afirmaría siempre haber pensado “realmente en serio” acerca de los riesgos y oportunidades relevantes, si bien el curso de los componentes de ese pensamiento serio evolucionan para reflejar las circunstancias cambiantes. Y si ESG pasó, ¿Cómo es posible que dos de los cuatro elementos del plan de trabajo de la ISSB en el momento de escribir se relacionen con capital humano y diversidad, ecosistemas y servicios para ecosistemas, ambos de los cuales difícilmente podrían estar más alineados con ESG? Y si todo se trata de geopolítica, ¿Cómo es posible que una búsqueda en ifrs.org en el momento de escribir este artículo solo arroje tres usos significantes del término, todos de manera cautelosa, si no temerosa? Por ejemplo:
- La intersección entre la geopolítica y la presentación de reportes financieros es crecientemente compleja. Por ejemplo, las compañías británicas y europeas con subsidiarias en los Estados Unidos enfrentan desafíos debido a las diferentes estructuras legales alrededor de la presentación de reportes de sostenibilidad. En el Reino Unido y en Europa, las compañías están requeridas a revelar métricas de diversidad, mientras que en los Estados Unidos, tales revelaciones pueden ser polémicas y potencialmente pueden llevar a recortes en la financiación.
Por supuesto, Faber, al igual que cualquier otro líder, debe ajustar su mensaje según es requerido, y nosotros previamente hemos señalado la potencial vulnerabilidad de la Fundación IFRS en este frente. Pero aun así, que el presidente de la ISSB se una a la nueva moda de criticar ESG parece de mal gusto e indecorosa…
Las opiniones expresadas son solamente las del autor.
Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.
