Pérdidas y ganancias de la contabilidad del capital que los inversionistas deberían ignorar

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Por The Footnotes Analyst – Pérdidas y ganancias de la contabilidad del capital[1] que los inversionistas deberían ignorar

Documento original: Equity accounting gains and losses investors should ignore [18-08-2026]

En el año 2025 Renault reportó una pérdida neta de €10.9bn, de la cual €9.3bn surgieron de un cambio en la contabilidad para su inversión en Nissan. Sin embargo, no se vendieron acciones y en el año 2025 no ocurrió nada que afectara el valor de la participación para justificar una pérdida de este tamaño.

El cambio resulta de reclasificar Nissan desde una asociada, medida usando el método del capital, a un activo financiero medido a valor razonable. Una construcción contable similar, esta vez una ganancia, aparece en los resultados de Microsoft en el año 2026, que surge de la dilución de su participación en OpenAI. Ambos revelan, de acuerdo con nuestro punto de vista, las deficiencias de la contabilidad del capital.

La compra inicial que Renault hizo del 36.8% de las acciones de Nissan ocurrió en el año 1999, pero su influencia sobre Nissan progresivamente ha sido reducida en los años recientes. Según el New Alliance Agreement de noviembre de 2023, Renault transfirió la mayor parte de sus acciones de Nissan a un fideicomiso francés, con derechos de voto limitados al 15%, y subsiguientemente vendió parte de su tenencia, llevando su interés del 43.4% al 35.7%. Cambios adicionales realizados en el año 2025 a los términos y condiciones que gobiernan los derechos de Renault llevaron a que la compañía concluyera que, a partir del 30 de junio de 2025, ya no ejercía influencia importante sobre Nissan.

La consecuencia según los IFRS es que, sin influencia importante, la contabilidad del capital del IAS 28 ya no aplica. En lugar de ello, la participación se convierte en un activo financiero dentro del alcance del IFRS 9 y, por consiguiente, es medida a valor razonable. El efecto contable de cruzar este umbral fue dramático: la inversión fue castigada desde su valor en libros contabilizado-según-el-capital al valor razonable basado en el precio cotizado de las acciones de Nissan, con la diferencia reconocida en utilidades y pérdidas. El cargo resultante de €9,315m fue incluido en otros ingresos y gastos de operación y parte de la pérdida de €9,407m se muestra en la nota que aparece a continuación (lo restante se relaciona con una venta pequeña de acciones de Nissan durante el año).

La explicación proporcionada por Renault revela la complejidad de este ajuste de reclasificación. El componente dominante es la diferencia entre el costo y el valor razonable, pero también el reconocimiento de diferencias de cambio acumuladas, las cuales previamente fueron reportadas en OCI de acuerdo con el usual ‘método de la tasa de cierre’ del cambio de moneda, y la reversa del saldo relacionado de impuesto diferido. Nosotros no pensamos que cualquiera de esos tres componentes de la pérdida general tenga significado económico alguno en la valoración del desempeño en el año 2025. Todos surgen del cambio en la base de medición y no de cualquier valor o evento relevante de desempeño ocurrido en el período.

Renault no es la única que reporta grandes ganancias o pérdidas cuando las inversiones cruzan fronteras contables. Siembre que se transfiera una participación entre las clasificaciones de subsidiaria, asociada, e inversión de capital ‘plana’, el cambio en la base de medición por sí mismo puede producir una ganancia o pérdida, incluso si la tenencia y su valor permanecen sin cambio, o si la transacción tiene valor neutral. Nosotros describimos un efecto similar, que también involucra una pérdida de influencia importante, en nuestro anterior articulo acerca de la participación de Vivendi en Telecom Italia.[2]

Una pérdida contable, pero no una pérdida económica

El cargo de €9,315m quizás se entiende mejor como el reconocimiento de una diferencia que se había acumulado durante varios años: la brecha entre el valor en libros de Nissan contabilizado-según-el-capital y el valor razonable de la participación más las diferencias de cambio históricas que previamente habían pasado por alto las utilidades y pérdidas.

La contabilidad del capital es esencialmente una forma de medición basada-en-el-costo. El valor en libros de una asociada es el costo de la inversión más las ganancias retenidas acumuladas (tanto en ingresos como en otros ingresos comprensivos). Nosotros consideramos el incremento en el valor en libros proveniente de las ganancias retenidas cono que también es una forma de inversión adicional al costo, en el sentido de que el inversionista no ha recibido toda la distribución de las ganancias.[3]

El ‘costo’ de la contabilidad del capital puede alejarse mucho del valor razonable. En el caso de Renault el cambio fue extremo. Al final del año 2024, Renault revelo que el valor de las acciones de su participación en Nissan era de €3,904m, un 69% por debajo del valor en libros de €12,599m en el balance general. A final del año 2023 había existido una brecha importante. añoranza

El efecto completo de Nissan en el estado de ingresos 2025 de Renault es un cargo de €11,646m. Esto combina la pérdida por reclasificación de €9,315m con la participación de la pérdida de €2,331m de Nissan reconocida según la contabilidad del capital antes del cambio el 30 de junio de 2025.

El declive en el valor de Nissan ocurrió durante varios años y para los inversionistas era claramente visible antes de 2025; Nissan es una compañía listada y el precio de su acción es observable diariamente. La pérdida por reclasificación reportada en 2025 no proporciona información nueva acerca del desempeño en ese período. Es el reconocimiento tardío en utilidades y pérdidas de los cambios de valor que ocurrieron, y que eran conocidos por el mercado, en períodos anteriores.

Renault misma fue clara sobre este punto. El anuncio de la compañía enfatizó que el cambio no-es-en-efectivo, no afecta los dividendos, y no cambia la cooperación estratégica y operacional entre las dos compañías. Nosotros estamos de acuerdo; los accionistas no sufrieron una pérdida de €9.3bn en el año 2025 a causa de un evento contable que ocurrió en ese año.

Los estados financieros inevitablemente incluyen algunos ajustes de puesta al día, pero un ajuste de puesta al día de este tamaño plantea una pregunta obvia: si la pérdida no les dice nada a los inversionistas acerca del desempeño actual, ¿Cuál es el propósito de reportarla en utilidades y pérdidas? De acuerdo con nuestro punto de vista no proporciona información útil, y su prominencia en el estado de ingresos de 2025 corre el riesgo de oscurecer el resultado subyacente. Renault fue cuidadosa en presentar los ingresos netos excluyendo el efecto Nissan, y nosotros sospechamos que la mayoría de los analistas se centraron en ello.

¿Dónde ocurrió el deterioro?

Si el valor razonable de Nissan había caído tanto por debajo del valor en libros, ¿Por qué la diferencia no fue reconocida antes debido a deterioro? Un deterioro de €694m fue reconocido en el año 2024, pero esto apenas redujo la brecha en casi €9bn.

La respuesta está en la mecánica del IAS 28 y en la prueba por deterioro del IAS 36. Una asociada es castigada solo cuando su ‘cantidad recuperable’ (el más alto entre el valor-en-uso y el valor razonable) está por debajo del valor en libros en el balance general. El problema es que el valor-en-uso se basa en los pronósticos del flujo de caja y los supuestos de la tasa de descuento, que hace la administración, y en la práctica da considerable discreción para evitar o minimizar los castigos. La prueba que realizo Renault en el año 2024, usando una tasa de descuento del 8.89% y pronósticos de mediano plazo elaborados por la administración para Nissan, respaldaron un valor en libros aproximadamente tres veces superior al valor de mercado observable de las acciones.

Nosotros pensamos que esto ilustra una falla más amplia de la prueba por deterioro para las inversiones contabilizadas-según-el-capital. Para las asociadas listadas, en particular, nosotros no vemos una buena razón por la cual el valor de mercado observable de las acciones deba ser anulado por el valor-en-uso derivado-por-la-administración. Una prueba basada en el valor de mercado habría reconocido progresivamente el declive en Nissan, en los períodos en que realmente ocurrió, más que en un solo cargo artificial originado por un cambio de clasificación. Renault no es un caso aislado; hay varias situaciones actuales en las cuales el valor en libros de una asociada listada sustancialmente excede el valor de mercado de las acciones subyacentes, tal como la inversión de HSBC en el Bank of Communications de China.

Algunos argumentan que la prueba adicional del valor-en-uso tiene mérito porque los precios de mercado pueden ser temporalmente abatidos y un tenedor de largo plazo con perspectiva más amplia puede tener un punto de vista diferente del valor fundamental. Sin embargo, de acuerdo con nuestro punto de vista, carece de la disciplina del valor razonable, especialmente cuando los precios de mercado están disponibles.

Otro problema – dilución

No es solo la reclasificación de una asociada hacia una inversión medida a valor razonable lo que puede resultar en asientos en utilidades y perdidas que son difíciles de explicar y fallan en reflejar la economía subyacente; también puede serlo la emisión o recompra de acciones a o de un tercero. Si bien la tenencia absoluta del inversionista no cambia, y las acciones de la asociada son esencialmente de valor neutral (las acciones son emitidas o recompradas a valor razonable), el inversionista todavia puede reportar una ganancia o pérdida.

Las mecánicas se ven mejor en un ejemplo sencillo. Supóngase que una compañía tiene una participación del 20% en una asociada que tiene capital de accionistas de 100. Ignorando complicaciones tales como plusvalía, los efectos de la asignación del precio de compra,[4] y ajustes de la utilidad no-realizada, la inversión en la asociada seria reconocida a 20. Asúmase que el valor de mercado de la asociada es 1,000 y la asociada decide emitir capital adicional. Si el número de las acciones es incrementado en un 10%, con las nuevas acciones vendidas a valor razonable, esto recauda 100 e incrementa el capital de los accionistas a 200.

Si el inversionista no participa en la emisión, su tenencia cae a 18.2% (20/100). Sin embargo, según la contabilidad del capital, el valor en libros de su inversión ahora es de 36.4 (18.2% de 200). El incremento en el valor en libros de 16.4 es reportado como una ganancia en utilidades y pérdidas. En términos de valor nada ha cambiado; el 20% de 1,000 son igual que el 18.2% de 1,100. Sin embargo, en términos de contabilidad una utilidad es reconocida (o una pérdida es reconocida si el valor de mercado de la asociada fuera menor que el capital de los accionistas en el balance general).

La ‘utilidad’ surge porque el nuevo capital es vendido a un valor por acción más alto que el valor en libros por acción reportado según la contabilidad del capital. Esto puede ser visto como un tipo de ‘ganancia de oportunidad’, en que capital nuevo es vendido a un precio más alto que el pagado por el inversionista según la contabilidad del capital, incrementando por lo tanto su valor en libros por acción – los inversionistas originales se han beneficiado al retrasar la emisión de capital adicional. También puede verse como simplemente una puesta al día parcial del valor en libros para que este más cerca del valor razonable.

De cualquier forma que se racionalice, nosotros pensamos que una ganancia o pérdida por dilución es difícil de relacionar con la economía subyacente y es irrelevante cuando se valora el desempeño del período actual.

Para ilustrar que esto es un verdadero problema en la práctica, a continuación mostramos un extracto del reporte anual de Microsoft para el año terminado en junio de 2026.

La ganancia “Otros, neto” de $4.7bn en 2026 incluye $6.5bn de ganancias relacionadas con la participación de Microsoft en Open AI, que contabiliza como una asociada. La nota incluye la participación de pérdidas netas de asociadas, pero en 2026 esta fue compensada por una ganancia que surge de una emisión de capital por OpenAI. Microsoft dice que los $6.5bn ‘principalmente se relacionan con la ganancia de dilución proveniente de la recapitalización de OpenAI’, que incluyó la emisión de capital nuevo a un precio más alto que el valor en libros reportado en los estados financieros de Microsoft, similar a nuestro ejemplo anterior.

De acuerdo con nuestro punto de vista, esta ganancia también es una construcción contable que está en desacuerdo con la verdadera posición económica de la participación de Microsoft en OpenAI. En términos de valor razonable, el valor de la inversión de Microsoft se incrementó en cerca de $100bn durante el mismo período. La ganancia de dilución puede ser direccionalmente correcta, pero nosotros consideramos que sigue siendo engañosa.

Si bien Microsoft reporta según los US GAAP, los IFRS producen el mismo efecto, con el efecto dilución a menudo referido como ‘disposición considerada’ según el IAS 28.

El valor razonable le habría dicho más a los inversionistas

Hay algunas circunstancias en las que pensamos que un centro de atención directo puesto en los flujos de operación a través de la contabilidad del capital o en la consolidación proporcional, más que los cambios del valor, puede ser la contabilidad preferida. Particularmente esto aplica a algunos negocios conjuntos y asociadas que están integradas en las actividades de operación del inversionista. No obstante ello, los casos tanto de Renault como de Microsoft refuerzan el punto de vista que hemos expresado: el valor razonable generalmente es una base de medición más relevante que la contabilidad del capital para las inversiones de capital donde el inversionista no tiene control, haya o no influencia importante.

Si la participación de Nissan hubiera sido reportada a valor razonable en todo momento, los cambios en el valor habrían sido reconocidos cuando ellos ocurrieron, el balance general habría reflejado la realidad económica, y no hubiera habido cargo artificial de €9.3bn en el año 2025 para que los inversionistas interpreten, y para que la compañía de explicaciones. Lo mismo aplica a Microsoft, donde la ganancia del valor razonable en el año 2026 habría sido mucho más alta que la ganancia por dilución, difícil de explicar y, pensamos, engañosa.

Para Renault la inversión es listada, y para Microsoft las extensas transacciones de financiación en acciones de OpenAI proporcionan precios observables, ambos de los cuales nos permite fácilmente contrastar las ganancias y pérdidas de la contabilidad del capital con los cambios del valor razonable. Sin embargo, también consideramos que el valor razonable es tan relevante para las inversiones sin precios observables, a pesar de la incertidumbre de la medición inherente en los estimados del valor razonable del nivel 2 y del nivel 3. Los inversionistas siguen estando mejor con los valores razonables y las revelaciones de respaldo.

Si bien la medición del valor razonable ahora aplica a la participación de Nissan, nosotros pensamos que la implementación que Renault hizo de la elección es desafortunada. La compañía ha elegido la opción del IFRS 9 de ‘valor razonable a través de otros ingresos comprensivos’, según la cual los cambios subsiguientes del valor son reportados en OCI y nunca reciclados a utilidades y pérdidas. De acuerdo con nuestro punto de vista esta división de las ganancias y pérdidas de la inversión de capital entre utilidad y perdida (los dividendos recibidos) y OCI (el resto del retorno total) es artificial e inútil.

Nosotros preferiríamos que todas las inversiones de capital sean medidas a valor razonable a través de utilidad y perdida, con las ganancias y pérdidas presentadas por separado en la categoría de inversión del estado de ingresos según el IFRS 18. Esta presentación mantiene los retornos de inversión claramente separados del desempeño de operación, al tiempo que asegura que todavia sean reportados como parte de los ingresos netos.

Perspectivas para los inversionistas

  • El cargo de €9.3bn de Renault es consecuencia de un cambio en el método de contabilidad, no es una pérdida económica incurrida en el año 2025.
  • La contabilidad del capital es una medida basada-en-el-costo; el valor en libros de las asociadas puede diferir materialmente del valor razonable. Para las asociadas listadas sugerimos que Uds. siempre verifiquen el valor de mercado de las acciones subyacentes.
  • La prueba por deterioro basada en el valor-en-uso le da a la administración adicional discreción que de manera significativa puede retrasar el reconocimiento de la pérdida.
  • Estén atentos a las ganancias y pérdidas por reclasificación cuando las inversiones crucen los umbrales de control o de influencia importante; ellos probablemente reflejen mecánicas contables, más que desempeño del periodo actual.
  • Ganancias y pérdidas también surgen cuando una asociada emite o recompra sus propias acciones; esos efectos de dilución no dicen nada acerca de los cambios en el valor de la inversión.

[1] En el original: ‘Equity Accounting’ = Contabilidad del capital. Algunos (quizás demasiados) prefieren traducirla como ‘Contabilidad patrimonial’. Más allá de los gustos y preferencias, aquí se insiste en el contenido informativo para la toma de decisiones de los inversionistas.

[2]  Vea nuestro artículo ‘Impairment of associates may not reflect underlying economics’.

[3]  Nosotros explicamos más acerca de la naturaleza de costo histórico de la medición de las asociadas según la contabilidad del capital en nuestro articulo ‘Equity investments – Why accounting differences matter’.

[4]  En nuestro ejemplo, asumimos que no se incluye plusvalía en el valor en libros de la inversión contabilizada según el capital. Esto comúnmente ocurriría cuando la inversión fue obtenida en la incorporación del negocio. Si es adquirida después, es posible que el valor en libros incluirá plusvalía además de la participación del capital de los accionistas. Una ganancia por dilución surge cuando el capital es emitido a otro inversionista a un precio más alto que el valor en libros por acción reportado según la contabilidad del capital, inclusivo de los efectos de la plusvalía y otros ajustes que surgen de la asignación del precio de compra de la contabilidad del capital.

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