Intangibles para una economía de manufactura

¿Cuándo para la economía basada-en-conocimiento e intensiva-en-tecnología?

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Por Samuel Mantilla – Intangibles para una economía de manufactura. ¿Cuándo para la economía basada-en-conocimiento e intensiva-en-tecnología?

La pregunta fundamental permanece sin ser resuelta: ¿Si los intangibles son fuentes de utilidades económicas futuras, por qué no son reportados por todas las empresas y solo surgen en ciertas adquisiciones? Una, entre todas las posibles respuestas, puede ser que la profesión contable todavía no es capaz o no está suficientemente calificada para desarrollar un conjunto generalmente aceptado de guías para la identificación y medición de todos los intangibles, dado que la mayoría de los cuerpos que emiten el estándar de contabilidad han puesto más énfasis en la confiabilidad de los estados financieros que en su relevancia.

El consenso es que los intangibles son tanto activos como pasivos. Por razones que no se conocen, los emisores del estándar los han reducido a solo algunos activos intangibles, quedando por fuera muchos bastante importantes.

Si bien es cierto que hay dificultades para su reconocimiento, clasificación, medición e incorporación en los estados financieros, también se percibe que la mayoría de los cuerpos que emiten el estándar de contabilidad han puesto más énfasis en la confiabilidad de los estados financieros que en su relevancia.

La consecuencia es que, en la economía actual, basada-en-conocimiento e intensiva-en-tecnología, los estados financieros carecen de valor informativo, se quedan en el cumplimiento, pero no tienen relevancia.

La academia contable ha insistido en la incorporación de los intangibles (activos y pasivos) en los estados financieros, pero los emisores del estándar han limitado ello a solo algunos activos intangibles. ¿Podrá encontrarse una solución más allá de las encuestas a los constituyentes amistosos?

En los años 1990 publicaciones académicas estaban abordando lo relacionado con los pasivos intangibles. Principalmente en documentos de administración, economía y finanzas, muchos de ellos abordando el capital intelectual. A comienzos de los años 2000 el tema siguió siendo abordado con distintas propuestas que, parece, han tenido poco éxito en los entornos de la emisión de los estándares de contabilidad y presentación de reportes financieros.

El presente artículo hace una revisión de lo anterior, organizada en cinco secciones: (1) Los pasivos intangibles están fuera del balance; (2) Revisión de la literatura sobre la contabilidad de los intangibles; (3) Intangibles competitivos y su relación con los reportes de contabilidad; (4) Intangibles y economía del conocimiento; (5) A manera de conclusión.

Los pasivos intangibles están fuera del balance

En febrero de 1999 Michael G. Harvey y Robert F. Lusch publicaron en el European Management Journal (Vol. 17, Issue 1) un artículo que titularon Balancing the intellectual capital books: intangible liabilities [Balancear los libros del capital intelectual: pasivos intangibles].

Esta escrito en el contexto del capital intelectual y si bien puede interpretarse que identifique pasivos intangibles con pasivos intelectuales, tiene la enorme ventaja de estar entre los primeros en usar de manera expresa el término pasivos intangibles y hacer un intento relacionado con su identificación y medición.

El contexto del capital intelectual les lleva a una asociación con los tradicionales conceptos de la contabilidad financiera. Dejan claro que los libros del capital intelectual NO están balanceados y que por ello las organizaciones tienen que reconocer los pasivos intangibles no-financiados. De hecho es una afirmación dura que es sustentada de manera clara:

  • Los activos intangibles crean valor. Menciona de ellos los procesos de conocimiento, la innovación, las marcas y una gran cantidad de otros.
  • Los pasivos intangibles  no están registrados y no están reconocidos. Incluyen cosas tales como procesos débiles de planeación estratégica, condiciones de trabajo peligrosas, potencial limpieza ambiental, potencial manipulación del producto, pobre reputación corporativa, y una gran cantidad de otros.

Pero no se quedan ahí:

  • Desarrollan un esquema de clasificación para categorizar los pasivos intangibles y una estructura directiva de seis pasos para valorar la magnitud de esos pasivos.
  • Reconocen que hay pasivos intangibles para los cuales hay información imperfecta y para los cuales la magnitud es difícil de calcular.
  • Señalan que el problema críticamente importante es que están ‘fuera de los libros’ y ‘fuera del balance’, mientras que los activos intangibles sí están incorporados e incrementan el capital.
  • Anotan que muchos en la profesión contable parecen desestimar los argumentos más fundamentados que defienden el capital intelectual como un activo corporativo.
  • Resaltan que para desarrollar un sistema representativo de clasificación para los activos intangibles, primero se tiene que reconocer que los pasivos son el resultado de una transacción del presente o del pasado, no del futuro.
  • La obligación económica de los pasivos intangibles representa la responsabilidad de la empresa para transferir recursos económicos o prestar servicios a otras entidades en el futuro.

De acuerdo con mi entender, lo más valioso de este artículo son los seis pasos para valorar los pasivos fuera del balance general, cada uno de los cuales explica con algún detalle. Tales pasos son:

  1. Identifique los potenciales pasivos fuera del balance general
  2. Identifique a quién se adeuda el pasivo
  3. Estime el tamaño de cada pasivo
  4. Determine el nivel de información que la organización puede tener acerca de los potenciales pasivos fuera del balance
  5. Estime la probabilidad de incurrir en cada pasivo potencial
  6. Identifique si hay cualesquiera guías PCGA para reconocer el pasivo.

Ciertamente la clave está en la identificación de los potenciales pasivos intangibles lo cual, a su vez, permite acceder a las categorías de clasificación. En este primer paso consideran que se deben considerar tanto los que ya están en el balance como los que están fuera del balance. Pero todos deben ser sometidos al proceso que determinan. Los ya existentes en el balance pueden generar alguna confusión ya sea que correspondan a pasivos intelectuales o a pasivos financieros. Esto último, por las tradicionales definiciones contenidas en las guías PCGA relacionadas con las obligaciones.

Pero el sistema de separación que proponen es sano y ayuda a avanzar en los siguientes pasos.

No hay un registro claro de la reacción de la profesión contable ante estas propuestas. Lo de la desestimación del capital intelectual como activo corporativo es una realidad, incluso en el contexto de los actuales Estándares IFRS de Sostenibilidad S1 y S2 que, junto con la presentación integrada de reportes y los estándares de SASB poco han aportado para avanzar en esta área. Posiblemente las preferencias por los activos intangibles se deriven de posiciones sesgadas que prefieren lo positivo (sujeto a deterioro y/o amortización) y no lo negativo (obligaciones) que resta valor.

Así las cosas, el planteamiento de que los pasivos intangibles están fuera del balance y necesitan ser incorporados, realizado en el año 1999, sigue siendo válido y merece ser tenido en cuenta. Lo ocurrido con los arrendamientos, que también estaban fuera de balance, es un proceso que debe ser analizado para tomar lo pertinente relacionado con los intangibles.

Revisión de la literatura sobre la contabilidad de los intangibles

En el año 2004 Leandro Cañibano, Manuel García-Ayuso, y Paloma Sánchez publicaron en el Journal of Accounting Literature un trabajo que titularon Accounting for Intangibles: A literatura review [Contabilidad de los intangibles: una revisión de la literatura]. Lo hacen en el contexto de la contabilidad financiera y afirman que la fuente del valor económico y de la riqueza ya no es la producción de bienes materiales sino la creación y manipulación de activos intangibles. Resaltan, como un hecho, el sesgo hacia los activos (olvidándose de los pasivos intangibles).

Algunas de sus afirmaciones valen la pena ser destacadas:

  • Las empresas sienten la creciente necesidad de hacer inversiones intangibles en los cuales se base el éxito futuro de la compañía, pero que en la mayoría de los casos esas inversiones no están reflejadas en el balance general debido a la existencia de criterios de contabilidad muy restrictivos para el reconocimiento de activos y su valuación.
  • Como consecuencia, los estados financieros se están volviendo menos informativos sobre la actual posición financiera de la empresa y los prospectos futuros, dado que proporcionan estimados confiables, pero no relevantes, del valor de las compañías. Una señal de la pérdida de relevancia de la información contable es la creciente brecha entre el valor de mercado y el valor en libros de las compañías en los mercados financieros.

La revisión de la literatura publicada hasta la fecha (2004) la hacen en tres áreas:

  1. Naturaleza económica, definición y clasificación de los intangibles
  2. La relevancia de los intangibles para las decisiones de inversión y préstamos
  3. Las maneras en las cuales el actual modelo de contabilidad puede ser modificado en orden a proporcionar información útil sobre los determinantes, de la posición financiera de las empresas, contenidos en sus estados financieros.

Con relación a la definición de los intangibles, hacen unas anotaciones interesantes:

  • En la comunidad académica contable hay enorme controversia respecto de si los intangibles deben o no ser reportados en los estados financieros de las compañías.
  • El debate ha estado centrado en problemas tales como la definición de intangibles, su clasificación y medición, cuándo deben ser capitalizados y llevados al gasto, cómo deben ser amortizados, y dónde debe ser revelada, en los estados financieros, la información sobre los intangibles.
  • Parece que una definición generalmente aceptada de los intangibles (activos y pasivos) debería ser el punto de partida necesario para ese debate. Sin embargo, parece que ese no es el caso.
  • Las definiciones proporcionadas por los principales cuerpos reguladores del mundo son bastante similares, generalmente caracterizan los activos intangibles como fuentes no-físicas y no-monetarias de probables utilidades económicas futuras para la empresa como resultado de eventos o transacciones pasadas. El ejemplo más reciente de esto se encuentra en el IAS 38… Sin embargo, los criterios de reconocimiento adoptados por la mayoría de cuerpos emisores del estándar son, de hecho, restrictivos, dejando a la mayoría de inversiones intangibles fuera del concepto de activos intangibles, dado que el énfasis parece estar en la confiabilidad, en detrimento de la relevancia.
  • La pregunta fundamental permanece sin ser resuelta: ¿Si los intangibles son fuentes de utilidades económicas futuras, por qué no son reportados por todas las empresas y solo surgen en ciertas adquisiciones? Una, entre todas las posibles respuestas, puede ser que la profesión contable todavía no es capaz o no está suficientemente calificada para desarrollar un conjunto generalmente aceptado de guías para la identificación y medición de todos los intangibles, dado que la mayoría de los cuerpos que emiten el estándar de contabilidad han puesto más énfasis en la confiabilidad de los estados financieros que en su relevancia.
  • Los intangibles existen independiente de si los estándares de contabilidad los consideren o no como confiables para el reconocimiento como activos (o pasivos).
  • Las propuestas de clasificación de los intangibles tienen diferentes orígenes: (1) perspectiva contable: intangibles tradicionales (tales como plusvalía, marcas y patentes) y cargos diferidos (tales como publicidad, investigación y desarrollo, o costos de entrenamiento); (2) perspectiva administrativa (capital intelectual, capital del cliente, capital organizacional); (3) perspectiva de mercadeo: creadores de valor (publicidad, desarrollo de producto), activos de mercadeo (marcas registradas, marcas, barreras de entrada y sistemas de información), manifestaciones de valor (imagen, reputación, y precio de la prima), y ventaja competitiva; (4) perspectiva financiera: capital de innovación (I&D), capital estructural (capital intelectual y activos de conocimiento, coherencia organizacional y flexibilidad, habilidades y lealtad de la fuerza de trabajo), contratos ejecutorios (licencias de operación y franquicias, licencias de medios de comunicación y radiodifusión, cuotas de producción agrícola y de otro tipo en industrias reguladas, mantenimiento, pasivos de servicio y ambientales, operaciones tercerizadas durante más de un año, contratos de empleo materiales, instrumentos financieros de cobertura y derivados), capital de mercado (marcas, marcas registradas, logotipos) y plusvalía.

Con relación a los pasivos intangibles señala que su existencia es un problema que no ha sido abordado en estudios anteriores… Los pasivos intangibles pueden surgir de la existencia de potenciales pérdidas no contabilizadas por medio de provisiones o cualquier otro tipo de reserva no gravada (los pasivos ambientales futuros no registrados puede ser un buen ejemplo)… Los estudios futuros que busquen desarrollar una clasificación de los intangibles deben tener en consideración la existencia de los pasivos intangibles.

El resto del documento lo dedican a analizar: (1) las prácticas actuales relacionadas con la contabilidad de los intangibles; (2) la relevancia de los intangibles para la toma de decisiones de inversión y de crédito; y (3) implicaciones que la investigación sobre los intangibles tiene para la emisión del estándar.

Las conclusiones de alguna manera repiten lo dicho anteriormente destacándose las siguientes afirmaciones:

“Al entrar en el segundo milenio estamos siendo testigos de uno de los momentos más críticos en la historia de la contabilidad. Dado que las economías desarrolladas se han vuelto basadas-en-conocimiento e intensivas-en-tecnología, nuestra visión de la empresa ha cambiado de manera importante y los elementos intangibles se han vuelto determinantes fundamentales del valor.

“Hasta ahora, la contabilidad ha fallado en proporcionar una vista exacta de los orientadores del valor intangible y por consiguiente los estados financieros tradicionales (costo histórico) han experimentado una significativa pérdida de relevancia (si bien todavía parecen confiables). Como consecuencia, actualmente hay una brecha importante entre el estimado contable del valor de la empresa (el valor en libros del capital de los accionistas) y su valor de mercado. En este escenario, los cuerpos de emisión del estándar están enfrentando la necesidad de desarrollar nuevas guías para el reconocimiento, la valuacion y la presentación de reportes de los intangibles”. [Traducción de SAMantilla]

De acuerdo con mi entendimiento (sujeto a error), la academia contable ha insistido en la incorporación de los intangibles (activos y pasivos) en los estados financieros, pero los emisores del estándar han limitado ello a solo algunos intangibles. ¿Podrá encontrarse una solución más allá de las encuestas a los constituyentes amistosos?

Intangibles competitivos y su relación con los reportes de contabilidad

En el año 2005 Ken Standfield publicó con Academic Press (Elsevier Science) un libro con el título de Intangible Finance Standards. Advances in Fundamental Analysis and Technical Analysis donde, con una perspectiva económica presenta lo que considera son los avances relacionados con los intangibles, tanto activos como pasivos.

Su descripción deja claro que:

“Este libro afirma que los intangibles crean transacciones financieras, no viceversa. Ofrece métodos distintos y reproducibles para valuar los intangibles en sus diversas formas, asignándoles valores financieros asociados y significativos. También presenta nuevas estructuras de administración en las cuales todas las formas de intangibles puedan ser clasificadas, medidas, administradas, y reportadas”.

Se trata de un manual práctico no siempre fácil de abordar, si bien avanza desde lo simple hacia lo complejo, usando estudios de caso generalmente tomados de la vida real.

Reconoce que:

  • Para la administración principal los intangibles son extremadamente importantes, incluso a pesar los recelos habituales acerca de la dificultad para identificarlos, medirlos, valuarlos, reportarlos y administrarlos, principalmente en su origen. 
  • En ningún otro momento de la historia la profesión contable ha estado sometida a tanta presión para modernizar y actualizar sus métodos a fin de reflejar los cambios que la economía de los intangibles ha traído consigo.
  • Los nuevos principios de administración y los nuevos procesos de creación de valor que dominan la actual economía de los intangibles contrastan con los métodos empresariales tradicionales propios de la era de la manufactura.
  • La contabilidad de los intangibles proporciona la tan esperada actualización de la estructura contable convencional, que les permita a los contadores afrontar los desafíos de la economía de los intangibles con confianza y vitalidad renovada.

Con relación a los pasivos intangibles, en la página 42 del capítulo 2 Competitive Advantage Valuation [Valuacion de la ventaja competitiva] dice claramente:

“De acuerdo con el estándar de contabilidad de intangibles [Intangible Accounting Standard] (intMgtOS®4001), un pasivo intangible es definido como cualquier transacción intangible que tenga la capacidad para influir de manera negativa, o de otra manera diluir, las expectativas o percepciones, y por consiguiente reducir las transacciones financieras. Valorar la cantidad total de tiempo que habría sido efectivo identifica los pasivos intangibles presentes en una organización (intMgtOS® 4001.D41)”. [Traducción de SAMantilla]

Mas adelante deja claro que de la misma manera que el capital financiero es la diferencia entre activos financieros y pasivos intangibles, el capital intangible es la diferencia entre activos intangibles y pasivos intangibles. Esto es definido en la Ecuación contable del intangible [Intangible Accounting Equation]:

iAssets = iLiabilities + iCapital

o:

Activos intangibles = Pasivos intangibles + Capital intangible

Dedica el capítulo 6 intMgtOS® and Other Standards [Estándares intMgtOS® y otros] (páginas 121-140) para explicar los que denomina Intangible Finance Standards [Estándares para las finanzas de los intangibles] a los que le da la denominación técnica de intMgtOS® que explica de la siguiente manera:

“Los estándares están diseñados para incrementar niveles de calidad, seguridad, confiabilidad, eficiencia y flexibilidad con un costo económico. Los estándares existen para mejorar perpetuamente el fundamento en que subyace la calidad en la economía. Este capítulo proporciona una vista de conjunto de algunas de las compañías más grandes de los Estados Unidos para entender que existe poca calidad en la presentación de los reportes financieros.

“Los estándares operativos de la administración de intangibles (intMgtOS®) se centran exclusivamente en la medición financiera, la presentación de reportes, y la administración de intangibles competitivos. Los intangibles competitivos son la fuente de desempeño operacional, resultados de corto plazo, ventaja competitiva, valor de marca, y efectividad dentro de todas las organizaciones. Los intangibles competitivos influyen de manera directa en los niveles de productividad y en los niveles de los resultados reales. El propósito de los estándares intMgtOS® es incrementar la calidad de la presentación de reportes financieros mediante el desarrollo de un nuevo rango de reportes de administración de intangibles que complementen los reportes de contabilidad existentes. Los estándares pueden ser implementados solo para beneficio interno, sin el requerimiento de certificación ISO o registro ISO”. [Pg. 121, traducido por SAMantilla].

Parece que los estándares para la administración de intangibles son creatividad de Ken Standfield: los buscadores llevan siempre a su libro. Tiene la intención de que: (1) ‘incrementen la calidad’ de los reportes financieros, (2) sean reportes de la administración y (3) complementen los reportes de contabilidad existentes.

En todo caso, es muy importante el contexto que ofrece: intangibles competitivos los cuales reconoce son, por una parte, activos intangibles, y por otra, pasivos intangibles.

Entiendo que el planteamiento es bastante valioso si bien los desarrollos que realiza no son profundos. Los estudios de caso son de corte administrativo, pero no logra profundizar en la contabilidad de los intangibles que, considera, es una tarea de los contadores para modernizar su profesión.

Intangibles y economía del conocimiento


Con una perspectiva orientada principalmente al capital intelectual aparece un abordaje similar.

En Entrepreneurial Excellence in the Knowledge Economy. Intellectual Capital Benchmarking Systems, publicado en el año 2012 por Palgrave Macmillan (Londres), José Maria Viedma Marti y Maria do Rosario Cabrita abordan los pasivos intangibles en el contexto de que los intangibles son direccionadores del proceso de creación de valor, la administración basada-en-el-valor y la economía del conocimiento.

Definen capital intelectual (CI) como la diferencia entre activos intangibles (AI) y pasivos intangibles (PI):

CI = AI – PI

Anotan que:

  • Prácticamente todos los modelos (tanto los de la teoría que prevalece como los del nuevo paradigma) hacen referencia solo a los activos intangibles.
  • Mientras los activos intangibles están orientados hacia la creación de riqueza, los pasivos intangibles están orientados hacia su destrucción.
  • De acuerdo con Powell (2001), cualquier valoración de la ventaja competitiva sostenible debe considerar simultáneamente las ventajas y las desventajas competitivas.

Dejan claro que:

“Es evidente que el capital intelectual debe ser definido como la diferencia entre activos intangibles menos pasivos intangibles, de manera tal que los orientadores positivos y negativos de la creación de valor sean considerados ambos – permitiendo, por lo tanto, la administración efectiva del capital intelectual. Dado que la administración de los activos intangibles es una tarea difícil, identificar y medir los pasivos intangibles parecería una tarea aún más difícil. Sin embargo, la teoría del capital intelectual es suficientemente madura para emprender este ejercicio”.

Viedma y Cabrita mencionan el trabajo de Ian Caddy pero parece no lo leyeron en profundidad porque sus citas son bastante diferentes al contenido de éste. Entiendo que se limitaron a recoger la ecuación de CI = AI – PI.  

Ian Caddy, de la Western Sydney University, publicó en el Journal of Intellectual Capital en junio de 2020 un trabajo que tituló Intellectual capital: recognizing both assets and liabilities [Capital intelectual: reconocimiento tanto de activos como de pasivos]

Caddy afirma que:

“… el tratamiento que actualmente se da al capital intelectual poseído por las organizaciones (ya sea intensivo en conocimiento o no) de alguna manera ha sido superficial. Por ejemplo, las expresiones ‘activos intelectuales’ y ‘activos intangibles’ a menudo han sido usados de manera intercambiable, si bien se puede argumentar que haya diferencias entre esos dos grupos de activos. Hasta la fecha se ha prestado demasiada atención a los activos intelectuales – y, en alguna extensión, una implicada equivalencia entre activos intelectuales y capacidad intelectual. Este trabajo considera el problema del otro factor dentro de la ecuación del capital intelectual, principalmente, los pasivos intelectuales. Pues, si se ha de aplicar la partida doble en el área del capital intelectual, entonces con cada débito (en el sentido de una acumulación) se debe permitir la posibilidad de un crédito (en el sentido de una reducción”. De hecho, el capital intelectual es más apropiadamente derivado como una cifra neta (sustrayendo los pasivos intelectuales de los activos intelectuales) más que como una sola suma de los activos intelectuales identificados de la organización. Si se pueden o no derivar valores absolutos, también se considera cuestionable”. [Abstract, traducido por SAMantilla. Las negrillas no son del original].

El análisis que realiza de las diferencias entre ‘activos intelectuales’ y ‘activos intangibles’ lo basa en los estándares de contabilidad, principalmente el IAS 38: identificables por separado, activos sujetos a deterioro, incremento de los activos intelectuales. Sin embargo, cuando analiza las diferencias entre pasivos y activos intelectuales deja claro que no hay duda de que la contabilidad del costo histórico tiene problemas particularmente en su aplicación a transacciones asociadas con firmas intensivas en conocimiento. La primera de las dramáticas diferencias, anota, está entre los valores de mercado y los valores del activo neto derivados mediante la aplicación de la metodologia del costo histórico a esas firmas.

La ecuación que plantea se refiere al capital intelectual que lo asocia como la suma de activos intelectuales mas pasivos intelectuales. Si bien recoge lo tradicional sobre activos intelectuales, su fuerza está en insistir en el reconocimiento de los pasivos intelectuales.

Una ‘curiosidad intelectual’ es que, si bien se refiere a ‘pasivos intelectuales’ deja claro que “en su centro de atención puesto en los pasivos intelectuales este documento se elaborara a partir del trabajo de Harvey, M.G. and Lusch, R.F. (1999) “Balancing the intellectual capital books: Intangible liabilities”, European Management Journal, Vol 17 No 1, pp. 85-92”.

Observe el lector las diferencias entre ‘pasivos intelectuales’ y ‘pasivos intangibles’. Por lo menos desde el año 1999 ya se estaba hablando de ‘pasivos intangibles’.

El trabajo de Caddy es de esos que debieran analizar, en profundidad, tanto IASB como IASB, lo cual les ayudaría a avanzar en el desarrollo de estándares de contabilidad para los intangibles (activos y pasivos) y estándares de sostenibilidad para el capital intelectual.

Actualmente la ISSB tiene un proyecto sobre capital humano, cuya dirección espera definir en el cuarto trimestre de 2026. Hughes ha comentado al respecto que una actualización del personal para la junta de la ISSB muestra que muy seguramente necesitará ser revisado a la luz de los desarrollos de la IA y su impacto en el mercado laboral. También ha mostrado la urgencia de que la Fundación IFRS amplíe su centro de atención puesto en la IA, algo que está pendiente y no se sabe si vaya a avanzar.

A manera de conclusión

Las publicaciones arriba reseñadas han hecho aportes importantes desde diversas perspectivas que incluyen contabilidad, economía, administración y capital intelectual, principalmente.

El consenso es que los intangibles son tanto activos como pasivos. Por razones que no se conocen, los emisores del estándar los han reducido a solo algunos activos intangibles, quedando por fuera muchos bastante importantes.

Si bien es cierto que hay dificultades para su reconocimiento, clasificación, medición e incorporación en los estados financieros, también se percibe que la mayoría de los cuerpos que emiten el estándar de contabilidad han puesto más énfasis en la confiabilidad de los estados financieros que en su relevancia.

La consecuencia es que, en la economía actual, basada-en-conocimiento e intensiva-en-tecnología, los estados financieros carecen de valor informativo, se quedan en el cumplimiento, pero no tienen relevancia.

La pregunta fundamental permanece sin ser resuelta. ¿Ud. qué opina de estas cosas?  Use la sección de comentarios para presentar su aporte.

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