Más sobre las medidas de desempeño definidas-por-la-administración

[JOHN HUGHES] Las medidas de desempeño definidas-por-la-administración y que van contra los hechos,
plantea serias preocupaciones acerca de relevancia, representación fiel, neutralidad, verificabilidad, auditabilidad y comparabilidad.

Es altamente improbable que la administración sería capaz de estimar adecuadamente cuales serían los resultados económicos para una entidad si tales eventos -como una guerra, pandemia – no hubieran ocurrido.

La Estructura Conceptual requiere que la información financiera represente fiel mente el fenómeno económico. La representación fiel requiere, en la extensión que sea posible, completitud, neutralidad y libre de error. En mi opinión, una medida que va contra los hechos, basada en ingresos o gastos que no fueron reconocidos y nunca serán reconocidos, puede fallar en satisfacer el umbral, particularmente cuando el ajuste no está anclado en datos observables, derechos u obligaciones contractuales, o medidas basadas-en-los-IFRS.

Más sobre las medidas de desempeño definidas-por-la-administración

[JOHN HUGHES] El IFRIC recientemente recibió una solicitud preguntando si una medida de desempeño que incluye ingresos y gastos hipotéticos puede satisfacer la definición de una medida de desempeño definida-por-la-administración contenida en el IFRS 18; para este propósito definió ingresos y gastos hipotéticos como los ingresos y gastos que una entidad no ha reconocido y nunca reconocerá en su estado de desempeño financiero aplicando los Estándares IFRS de Contabilidad.

El IFRIC tentativamente concluyó que una medida de desempeño que incluye tales ingresos y gastos hipotéticos puede ser un subtotal de ingresos y gastos y puede representar fielmente lo que tiene el propósito de representar. En ese caso, si la medida satisface todos los criterios relevantes contenidos en el IFRS 18, entonces es una medida de desempeño definida-por-la-administración y la entidad revela la información para tales medidas requerida por el estándar. Esto puede ser visto como una “buena cosa” ya que somete tales medidas, a pesar de sus aspectos hipotéticos, al mismo rigor (y vigilancia de la auditoría) que otras MPM históricamente-arraigadas. Sin embargo, puede verse que tenga la consecuencia perversa de forzar que los estados financieros den prominencia a números “inventados” que es mejor dejar en otras comunicaciones, si es que tienen que estar en algún sitio.