[SAMUEL MANTILLA] Contaduría evolucionó hacia la Auditoría cuando se ‘fusionó’ con la profesión legal y dio origen a las firmas de auditores. Su pico positivo llegó con el aseguramiento y su deterioro al convertirse en un mero asunto de cumplimiento.
Ahora la auditoría se está ‘fusionando’ con la tecnologías digitales, una ‘fusión’ cuyo nombre todavía no está definido, pero cuyas consecuencias ya se vislumbran.
Vienen dos pasos importantes que son los que van a definir el futuro próximo:
1. Conceptualmente cambiar desde auditoría basada en la OBSERVABILIDAD hacia auditoría basada en la INTELIGENCIA del desempeño. Si quienes en auditoría incorporen las herramientas tecnológicas son capaces de dar este paso conceptual (con las consecuencias prácticas que ello conlleva), serán los verdaderos líderes de la próxima generación de la auditoría. Si no lo hacen, serán unos autómatas más (no-inteligentes) en un mundo automatizado (inteligente).
2. Procedimentalmente la orientación/guía no estará en los ISA/NIA ni en el aseguramiento porque serán los algoritmos quienes definirán esto. Por lo pronto, la actual respuesta de IAASB y los mejoramientos granulares a los estándares/normas es insuficiente: permite ‘seguir en las mismas’ dado que no enfrenta los problemas centrales. Ya no se trata de ‘usar’ la tecnología, sino cómo la tecnología digital está transformando el ejercicio profesional ahora mediante plataformas.
