[JOHN HUGHES] Si la contabilidad permanentemente ha caído un poco en la jerarquía de lo deseable, no tiene sentido que sigamos lamentándonos por ello. Mejor aceptar las nuevas realidades de la cadena de suministro, y de acuerdo con ello ajustar las exigencias de la profesión, algo que sería más fácil que nunca de lograr, dadas las capacidades vertiginosas de la Inteligencia Artificial.
Tal vez sea hora de descartar los aspectos de menor valor agregado y más desagradables del trabajo del contador, de restar importancia al aspecto más mundano del cumplimiento, por ejemplo, mediante aceptar que mucho de lo que actualmente es auditado o verificado no necesita serlo, que las partes más arcanas y oscuras de las notas a los estados financieros puedan ser aceptablemente reconstituidas como información complementaria no-auditada.
