[JOHN HUGHES] Junto a la definición dominante que se refiere a administrar finanzas, se ha desarrollado otra, mediante la cual la contabilidad es entendida más ampliamente como “el lenguaje mediante el cual las personas justifican su comportamiento” ante otras. En este sentido, contabilidad no es solo contar (si bien todavía hace ello), sino también medir, registrar, explicar, justificar, evaluar. Contabilidad se convierte en entregar cuentas – algo que algunas veces hacemos en nuestras vidas diarias.
La estructura conceptual ciertamente especifica que la información sobre la eficiencia y la efectividad del uso que la administración hace de los recursos económicos de la entidad es útil en varios aspectos, pero gran parte de la actividad corporativa de vanguardia está caracterizada por desembolsos salvajemente especulativos en una extensión que hace que el término “bien gastado” resulte, de cierta manera, anticuado. Generalmente parece que ese no es un problema para los stakeholders, siempre y cuando que la irracionalidad del precio de las acciones continúe superando el de la propia entidad.
