Actualización en IA hoy

¡Una carrera hacia el abismo!

Por John Hughes – Actualización en IA hoy: ¡Una carrera hacia el abismo!

Documento original: Today’s AI update: a race to the bottom! [09-05-2026]

Últimamente se siente como si podría dedicar por completo este blog a los avances relacionados con la IA…

… como si cada nuevo artículo se sumergiera ansiosamente en la lucha entre riesgo y oportunidad, desesperadamente intentando descifrar el significado de la última noticia o comentario relacionado-con-la-IA (y nunca hay un día sin nada nuevo que analizar). Recientemente The Street reunió un panorama sombrío:

  • A comienzos de este año, KPMG amenazo con prescindir de su propio auditor si no le transfería los ahorros provenientes de su uso de herramientas de IA. Logró convencer a Grant Thornton que le diera un descuento del 14% en dichos servicios.
  • Si KPMG asumió que sería la única firma en hacer tal cosa, están muy equivocados. Si su auditor no es especial, es lógico pensar que ellos tampoco lo son. Es un camino peligroso para las empresas. Además, es culpa completamente culpa suya, porque todo el mundo sabe que las Cuatro Grandes están usando IA.
  • Las empresas ahora saben cómo pedir un descuento a causa del uso de las herramientas, lo cual significa que las empresas están en la posición precaria de intentar diversificar sus ingresos ordinarios con herramientas nuevas, elaboradas-con-propósito.
  • Y si se equivocan, todavia serán organizaciones intensivas-en-mano-de-obra, aceptando ganar menos dinero, incluso si sus inversiones de capital en tecnología dan resultado.
  • En lugar de enriquecer o complementar el trabajo existente, es posible que estas medidas conviertan el campo en una carrera hacia el abismo.  

¿Cuál abismo, uno se pregunta? Menos pesimista, la edición más reciente de la revista ThinkTwenty20 fue ampliamente dedicada a la IA, informándonos a lo largo del camino de que “el mercado global de la IA-en-contabilidad continua creciendo a una CAGR [Compound Annual Growth Rate = Tasa de crecimiento anual compuesta] de más del 41% hasta el año 2029”. Una entrevista con Liv A. Watson, investigadora principal de la Data Foundation, de manera concisa establece algunas de las incertidumbres que prevalecen:  

  • El beneficio obvio es que libera a los contadores para realmente hacer el trabajo para el cual hemos sido entrenados. La mayoría de nosotros no fuimos a la escuela soñando acerca de codificar facturas o hacer seguimiento de asientos contables que no coinciden. Cuando la IA maneja esas tareas rutinarias, les da a los profesionales más tiempo para centrarse en el análisis, el juicio y la visión global que realmente agrega valor.
  • Pero también pienso que necesitamos hablar acerca de la cara opuesta. Esas tareas repetitivas han sido la base de aprendizaje para los nuevos contadores. Ese esfuerzo inicial – aprender los fundamentos, entender cómo fluyen las transacciones, familiarizarse con los números – es como muchos de nosotros construimos nuestros fundamentos. Si la IA se hace cargo de todo eso, corremos el riesgo de perder parte importante del entrenamiento. Mi preocupación es que la profesión pueda derivar hacia ser “dependiente-de-la-IA”, en lugar de “inteligente-con-la-IA”…
  • Sí, existen beneficios reales como más eficiencia, más tiempo para trabajo significativo, menos noches trabajando hasta tarde en tareas manuales. Pero también debemos ser intencionales acerca de cómo entrenamos y desarrollamos a los profesionales jóvenes en un entorno orientado-por-la-IA. La tecnología debe elevar la profesión, no debilitar las habilidades que hacen que los contadores sean expertos de confianza.

El artículo antes mencionado de The Steet prevé, sin embargo, que la escasez de contadores solo empeorara, ya que la IA se suma a la existente mezcla de presiones. Concluye: “Es un problema que está empeorando , sin señal de mejoramiento. Sinceramente, es poco probable que la situación mejore mucho sin salarios más altos y mejores beneficios. O, aun mas controversialmente, el relajamiento de los requerimientos de educación para los trabajos en contabilidad  – que seguramente será un golpe en la cara para muchos contadores profesionales que se esforzaron duro por sus créditos y esas tres letras al lado de su nombre”.  

Bien, ciertamente habrá un cambio, si bien no un relajamiento general: sin embargo, por mucha información que los contadores puedan recitar actualmente, incluso referencias dispersas al manual de los IFRS, podemos estar seguros de que dentro de diez años serán menos. Pero, tal y como Esra Klein nos recuerda en The New York Times:  

  • En 1979, VisiCalc, la primera hoja de cálculo electrónica, fue lanzada por Apple. En minutos podría realizar lo que previamente les llevaba días a los equipos de contadores. Hubo predicciones de desempleo masivo para los tenedores de libros. En lugar de ello, el número de contadores se cuadruplicó durante los siguientes 40 años. “La hoja de cálculo no reemplazó al contador”, escribe Eldar Maksymov. “Liberó la demanda latente por inteligencia financiera que durante largo tiempo había estado allí, esperando que los costos cayeran lo suficiente para ser satisfechos”.
  • … “En cada grupo ocupacional principal que adoptó fuertemente los computadores, el empleo creció más rápido que en los grupos en que no lo hizo”, escribe. “Los computadores eliminaron tareas específicas dentro de los trabajos – pero las resultantes reducciones de costos crearon mucha demanda nueva de manera que las ocupaciones se expandieron en general”. Los computadores pueden hacer buena parte de lo que los humanos algún vez hacían, pero no sacaron a los humanos del trabajo. La habilidad para hacer más hizo que las personas se dieran cuenta que se hacía más.

Este sería el trabajo “más significativo” arriba citado. Pero Klein también señala que “si bien la IA hace más valiosas a las habilidades relacionales, también puede hacer que esas ha habilidades sean más raras… Nuestra capacidad para relacionarnos, sensible y profundamente, con otros seres humanos (puede) ser una capacidad central y valiosa. Me temo que esa es exactamente la habilidad que están perdiendo los jóvenes”. ¿Cómo los contadores del futuro aprovecharán el significado adicional que la IA quizás haga posible, si su trabajo y experiencia de vida, su capacidad básica para comprometerse con posibilidad y complejidad, no está a la altura? Puede ser que la respuesta sea simplemente que en general fallarán, y que la profesión, además, declinará en influencia, credibilidad y rentabilidad, pero dudo que muchos de nosotros aceptemos ese punto todavía…

Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.

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