Se acabó la buena vida

[JOHN HUGHES] Ingresar a los niveles superiores de una de las “cuatro grandes” firmas se consideraba el momento en que un contador alcanzaba ese nivel. La perspectiva de volverse socio de PwC, Deloitte, KPMG o EY era la recompensa ultima de años de trabajo duro.

Las sociedades de contadores ofrecían una sólida seguridad laboral, significando ello que quienes eran seleccionados usualmente podrían esperar pasar décadas en la cima, siempre y cuando lograran mantenerse alejados de cualquier problema grave.

Como una ventaja adicional, después de jubilarse los anteriores socios a menudo podían acceder a lucrativos puestos de director no-ejecutivo [non-executive director (NED) en las juntas de compañías importantes.

Sin embargo, el atractivo de las sociedades de las cuatro grandes está comenzando a perder su brillo. Lo que antes era un camino seguro hacia una vida de riqueza puede que ya no lo sea.

El capital privado canta el canto de la sirena

[JIM PETERSON] La firma de contabilidad estadounidense Grant Thornton, séptima más grande de las redes globales, anunció el 15 de marzo que estaba vendiendo una participación mayoritaria a la firma de inversiones New Mountain Capital.

Como los socios/propietarios de Grant Thornton – la última y más grandes de las firmas de nivel medio en acoger el capital privado – renuncian a su condición tradicional para volverse empleados, es hora de elogiar, no de enterrar, los molestos desafíos para mantener el profesionalismo cuando los CPA aceptan las cadenas doradas del capital externo.

¿Dónde Grant Thornton gastará el dinero? ¿Cuáles son sus verdaderas ambiciones?

¿Aseguramiento eficaz sin auditoría efectiva?

[SAMUEL MANTILLA] Con pocos días de diferencia fueron publicados dos documentos internacionales de alto valor, relacionados con el ejercicio profesional de los contadores.
El primero de ellos, la consulta que IAASB hace de su propuesta sobre el estándar internacional sobre aseguramiento de la sostenibilidad (ISSA 5000) que, dice, será para uso por parte de todos los profesionales del aseguramiento, aplicable a cualquier tema de sostenibilidad y que constituirá un hito.
El segundo, el reporte de la US-PCAOB sobre las observaciones derivadas de las inspecciones que realizó en el año 2022, que dejan ver deficiencias en la calidad de la auditoría de estados financieros, las cuales menoscaban la capacidad de los inversionistas para tomar decisiones informadas.
Surge la pregunta de si la profesión contable realmente está en capacidad de hacer un aseguramiento eficaz (de la sostenibilidad) sin hacer una auditoría efectiva (de los estados financieros). La respuesta ‘lógica’, pero no siempre acogida plenamente, es que incursionar en la sostenibilidad implica garantizar auditoría de calidad. Pero parece que en términos reales contadores y auditores no están dispuestos a ello.