Deficiencias en las revelaciones del valor razonable

[JOHN HUGHES] Se analiza el caso de un emisor, una compañía inmobiliaria, que tiene propiedades de inversión como su negocio central, con una distribución geográfica que se esparce a través de múltiples ciudades y regiones en el país de incorporación. Un pequeño porcentaje del portafolio (15%) estaba ubicado internacionalmente. El emisor aplicó el modelo del valor razonable del IAS 40 Propiedad para inversión para la medición subsiguiente de las propiedades (con base en un modelo que usa inputs del Nivel 3).

En este caso, con base en la información proporcionada, quien hace forzoso el cumplimiento parece haber elaborado argumentos sólidos de que el emisor no llegó a identificar las “clases apropiadas de activos y pasivos” para los cuales la información relacionada-con-el-input deba ser revelada, intentando en lugar de ello proporcionar un análisis más amplio de los datos de entrada, y limitando la capacidad del usuario para interactuar constructivamente con las limitaciones y los posibles rangos de variabilidad que rodean las medidas del valor razonable contenidas en el balance general.

¡Su adquisición es problemática, y tenemos preocupaciones!

[JOHN HUGHES] El término “adquisiciones problemáticas” es quizás un poco peyorativo, considerando que los emisores en los mercados de riesgo de Canadá a menudo no tienen estrategia distinta a “arriesgarse” como dice la frase: si cualquier aspecto de sus actividades y la resultante presentación de reportes es problemático, la mejor solución podría ser evitar que tales entidades salgan a la bolsa hasta una etapa posterior y completamente formada.

Como eso no va a suceder, y recordando que en este caso los estándares de contabilidad no ayudan mucho, probablemente esta no sea la última vez que escuchemos acerca de estos problemas. Pero mientras tanto, muchos esperan que los estándares de contabilidad avanzarán hacia reconocer un rango más amplio de activos intangibles, reconociendo que el balance general captura una cada vez porción más decreciente del valor de mercado de las nuevas entidades de tecnología; quizás dentro de diez años las compañías estarán reconociendo un mayor rango de activos desarrollados internamente, o dando mayor expresión a los impactos ambientales u otros de carácter externo, todo lo cual requerirá una importante evolución conceptual, y mayor facilidad para manejar las incertidumbres de medición extrema.