[JOHN HUGHES] Se analiza el caso de un emisor, una compañía inmobiliaria, que tiene propiedades de inversión como su negocio central, con una distribución geográfica que se esparce a través de múltiples ciudades y regiones en el país de incorporación. Un pequeño porcentaje del portafolio (15%) estaba ubicado internacionalmente. El emisor aplicó el modelo del valor razonable del IAS 40 Propiedad para inversión para la medición subsiguiente de las propiedades (con base en un modelo que usa inputs del Nivel 3).
En este caso, con base en la información proporcionada, quien hace forzoso el cumplimiento parece haber elaborado argumentos sólidos de que el emisor no llegó a identificar las “clases apropiadas de activos y pasivos” para los cuales la información relacionada-con-el-input deba ser revelada, intentando en lugar de ello proporcionar un análisis más amplio de los datos de entrada, y limitando la capacidad del usuario para interactuar constructivamente con las limitaciones y los posibles rangos de variabilidad que rodean las medidas del valor razonable contenidas en el balance general.
