La materialidad que importa

[SAMUEL MANTILLA] Este artículo fue preparado a propósito de un reciente podcast de la US-SEC que analiza el concepto de materialidad.

La materialidad es el hilo conductor de la contabilidad, la presentación de reportes, la auditoría, el control interno, la emisión de los estándares, y la vigilancia/supervisión de ese conjunto. Es el eje que les permite actuar conjuntamente en función de su objetivo: garantizar que los mercados de capital (financieros, de seguros, y de valores) funcionen adecuadamente en el marco de la ley y los reglamentos.

Pero no cualquier materialidad. Materialidades hay muchas, la que realmente importa es la materialidad financiera. Los inversionistas quieren información, pero hay diferencia entre lo que los inversionistas quieren y lo que los inversionistas necesitan. La pregunta central: ¿Qué es realmente material?

Claro está que los progresistas no se encuentran muy satisfechos con esto dado que les cuestiona la tergiversación que hicieron del concepto de materialidad al convertirla en doble materialidad: materialidad financiera y materialidad del impacto.

¿IFRS-S o ESRS?

[SAMUEL MANTILLA] Han sido emitidos los primeros dos IFRS-S (IFRS Sustainability Disclosure Standards) y el primer conjunto compuesto por doce ESRS (European Sustainability Reporting Standards).
En la ‘carrera’ hacia la implementación, los IFRS-S se han decantado por los Estándares de SASB (recientemente revisados), mientras que los ESRS se están inclinando por los Estándares de GRI.
Los ESRS están tomando ventajas competitivas importantes frente a los IFRS-S.
Una de ellas se deriva del nuevo contexto de impactos, riesgos y oportunidades en la cadena de valor, el cual se expresa en términos de doble materialidad (materialidad del impacto y materialidad financiera). La sola materialidad financiera no es suficiente. Ello está generando diferencias importantes.
En entornos hispanohablantes se surge un cambio clave que pocos están atendiendo: materialidad no es importancia relativa.