[JOHN HUGHES] La Comisionada de la SEC Hester Peirce recientemente pronunció un discurso titulado The Art and Science of Materiality. [El arte y la ciencia de la materialidad].
El punto central de este notable monólogo es que “los reguladores no deben sustituir su juicio por el de las compañías que de buena fe elaboran juicios de materialidad (y) no pueden eludir ese juicio especifico-de-la-compañía con reglas prescriptivas de un-tamaño-se-ajusta-a-todo sobre todo tipo de temas.
Pierce recurre a las variantes habituales (podría uno decir) de la sopa de calabaza: “La revelación demandada por un subconjunto de inversionistas afecta los bolsillos de todos los inversionistas de la compañía. Los costos incluyen no solo el tiempo de abogados y contadores para preparar las revelaciones, sino también el tiempo y la atención del personal de la compañía dedicado a hacer seguimiento, verificar, y reportar la información, así como a los potenciales litigios y costos competitivos de elaborar la revelación.
