La materialidad que importa

[SAMUEL MANTILLA] Este artículo fue preparado a propósito de un reciente podcast de la US-SEC que analiza el concepto de materialidad.

La materialidad es el hilo conductor de la contabilidad, la presentación de reportes, la auditoría, el control interno, la emisión de los estándares, y la vigilancia/supervisión de ese conjunto. Es el eje que les permite actuar conjuntamente en función de su objetivo: garantizar que los mercados de capital (financieros, de seguros, y de valores) funcionen adecuadamente en el marco de la ley y los reglamentos.

Pero no cualquier materialidad. Materialidades hay muchas, la que realmente importa es la materialidad financiera. Los inversionistas quieren información, pero hay diferencia entre lo que los inversionistas quieren y lo que los inversionistas necesitan. La pregunta central: ¿Qué es realmente material?

Claro está que los progresistas no se encuentran muy satisfechos con esto dado que les cuestiona la tergiversación que hicieron del concepto de materialidad al convertirla en doble materialidad: materialidad financiera y materialidad del impacto.

El efectivo es el rey

[THE FOOTNOTES ANALYST] A menudo vemos inversionistas que usan métricas del flujo de efectivo, particularmente efectivo proveniente de operaciones, como una medida de desempeño. El flujo de efectivo puede incluso ser preferido frente a las utilidades porque supuestamente es más confiable y está menos sujeto al juicio de la administración y a potencial manipulación… “el efectivo es un hecho, pero las utilidades son una opinión”.

Nosotros explicamos por qué el flujo de efectivo puede no proporcionar las perspectivas sobre el desempeño que algunos inversionistas esperan, y cómo el flujo de efectivo a menudo puede ser administrado aún más libremente que las utilidades. El flujo de efectivo es, no obstante, un componente importante del análisis del capital y ‘seguir el efectivo’ es vital para entender un negocio.

Comparabilidad

[THE FOOTNOTES ANALYST] Los inversionistas requieren datos financieros que sean comparables con el tiempo, comparables dentro de un único conjunto de estados financieros, y comparables entre compañías. Desafortunadamente, este no siempre es el caso. Nosotros explicamos cómo las diferencias entre los IFRS y los US GAAP, las opciones de política de contabilidad, las diferentes interpretaciones y estimados de contabilidad, pueden reducir la comparabilidad.

Convergencia y comparabilidad deben ser una prioridad para IASB y FASB. Las actuales consultas por parte de IASB y FASB en relación con la contabilidad para las pérdidas de crédito son una buena oportunidad para alinear mejor los IFRS y los US GAAP, y para eliminar la confusa desconexión entre préstamos comprados y originados, tal y como discutimos en nuestra respuesta.