Una firma que cae y cae

KPMG Australia y las denuncias anónimas

Por John Hughes – Una firma que cae y cae. KPMG Australia y las denuncias anónimas

Documento original: Firm down, down under [09-07-2026]

El 5 de junio Reuters reportó lo siguiente:

  • El regulador corporativo de Australia dijo el viernes que había lanzado una investigación formal sobre tres socios de KPMG Australia vinculados a denuncias de un informante anónimo sobre el uso indebido que la firma de contabilidad hizo de datos confidenciales de clientes para ganar lucrativos contratos de auditoría.
  • La Australian Securities and Investments Commission (ASIC) dijo que en abril inició una investigación preliminar sobre KPMG y avanzo a una investigación formal luego de la renuncia, la semana pasada, del CEO de la firma y de su jefe de auditoría.
  • … En marzo, Deborah O’Neill, senador del partido laborista, que gobierna en Australia, compartió con el parlamento las acusaciones de mala conducta de KPMG presentadas por un denunciante anónimo. Ellas incluían que documentos confidenciales de la junta de la compañía inmobiliaria Lendlease fueron usados para respaldar ofertas para importantes licitaciones de auditoría de Ewstpac, un banco grande, y Deux, una empresa inmobiliaria.
  • KPMG había realizado una investigación interna sobre los reclamos, pero falló en demostrar cualquier mala conducta. Desde entonces contrató a la firma de abogados Allens para realizar una nueva investigación interna.
  • Court dijo que tenía “profundas preocupaciones” sobre la mala conducta denunciada. Pero la ASIC no tenía poderes para regular la forma debido a su estructura societaria, solo a los auditores individuales, dijo.
  • Scott Gregson, CEO de ASIC, agregó que el guardián corporativo también había buscado aseguramiento de KPMG de que ninguno de los socios vinculados al escándalo estaban involucrados con contratos activos que el propio regulador tenía con la firma.
  • KPMG prestó un servicio de denuncias anónimas para el Reserve Bank of Australia según un contrato que costó A$10,000 ($7,121) anuales, dijo el jueves la gobernadora del banco central Muchele Bullock.
  • “Pienso que no los volveremos a designar para el servicio de denuncias anónimas”, dijo en una audiencia en un comité del Senado. 
  • Tampoco se volvería a licitar con KPMG un contrato aparte para el reclutamiento de empleados extranjeros, dijo Bullock.

Previamente ha sido reportado que la antes mencionada firma Deux no permitiría que el director de operaciones jefe de KPMG Australia “sea el socio que firma – el auditor registrado que atesta que los resultados financieros de la compañía reflejan  una visión verdadera y justa de desempeño financiero – para sus cuentas 2025-26”. Si bien Deux en el momento de escribir (y este es uno de esos casos que cambian rápidamente y hacen que una publicación esté un poco desactualizada para cuando se publica y se lee) todavia no ha sacado a licitación su auditoría, la otra compañía mencionada arriba, Lendlease, ya dió ese paso. Entre otras consecuencias reportadas:

  • El gobierno federal tiene docenas de contratos de auditoria activos con KPMG por un valor combinado de $27.4 millones a través de múltiples departamentos, de acuerdo con el portal de adquisiciones Aus Tender del gobierno… Mas allá de contratos de auditoría, el gobierno federal pondrá en escrutinio más de $270 millones en total por contratos de KPMG dado que el creciente escándalo de uso indebido de datos amenaza con engullir la industria de servicios profesionales. El Department of Finance formalmente ha declarado a la crisis un “evento importante”.
  • (Un funcionario del gobierno australiano) señaló que la “severidad de las denuncias les ha impulsado a revisar las recomendaciones estancadas para reformar las estructuras de asociación”. Esas recomendaciones incluyen limitar el número de socios a 400 y someter a las grandes firmas a la Corporations Act para otorgarle a la ASIC poderes de hacer forzoso el cumplimiento sobre esas entidades”.

Bien, si no hay nada más, podemos estar de acuerdo que ha sido un año subóptimo para la marca KPMG. Los anteriores eventos desplegaron un torrente de comentarios. Tomando uno al azar:

  • “Integridad no es una estrategia de comunicación. Es una estrategia de liderazgo”.
  • La lección acerca del escándalo de KPMG no es simplemente una sobre la renuncia del CEO.
  • Se trata de un problema mucho más grande que enfrenta la Australia corporativa.
  • La confianza se está volviendo la moneda que define al liderazgo.
  • Las organizaciones que prosperaran en la próxima década no necesariamente serán las que tengan los presupuestos más grandes, las marcas más fuertes o el crecimiento más rápido.
  • Serán las organizaciones que creen entornos donde las personas puedan hablar.
  • Donde las preocupaciones sean investigadas apropiadamente.
  • Donde ante la exposición exista accountability.
  • Donde el gobierno sea visto como un activo estratégico, más que como un ejercicio de cumplimiento.
  • Donde la integridad este inmersa en la toma de decisiones, más que agregada a los reportes anuales.

El punto clave casi se ahoga allí por una sobredosis de piedad. Un comentario más conciso en la misma línea:

  • La pregunta para los lideres no es si surgirán preocupaciones en el lugar de trabajo. Toda organization experimenta desafios de tiempo en tiempo.
  • La pregunta más importante es si sus personas tienen la confianza para plantearlas, y si su negocio está equipado para responder efectivamente cuando lo hagan. Porque si las personas no se sienten seguras para plantear problemas internamente, a menudo no desaparecerán. Escalaran a The Fair Work Ombudsman, reguladores, abogados, y algunas veces a la primera página del periódico.

Bien, una máxima bien establecida es que no es el crimen el que te hunde, sino el encubrimiento. Supongo que uno podría señalar que los hallazgos no se refieren directamente con la calidad del trabajo de auditoría de KPMG, y que a veces resulta tentador pensar que un pecador expuesto y apropiadamente reformado puede ser más confiable en el futuro que alguien que nunca ha cometido un error público de tal manera. Pero dejando a un lado esos frágiles intentos de equilibro, hay algo bastante arrogante en apropiarse de información confidencial de los clientes en aras de una ventaja profesional más amplia. Si bien el escándalo actual puede servir de advertencia contra la transgresión especifica, me temo que las presiones y desafíos bien documentados de la profesión de auditoria seguirán alimentando atajos internos y compromisos de diversa índole, independiente que salgan o no a la luz pública…

Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.

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